lunes, 2 de febrero de 2009

Deflación, la palabra que se pondrá de moda en 2009



El desplome en el precio de las principales materias primas y la caída en el gasto de los consumidores a nivel mundial podrían provocar un cuadro de baja generalizada de precios, algo que los gobiernos y los bancos centrales están combatiendo frontalmente.


Si el azote de la inflación fue la principal preocupación de la economía mundial hasta mediados de año, el cuadro ahora es diametralmente opuesto.
Con Estados Unidos y Europa entrando en recesión, y China perdiendo potencia, los precios de las materias primas se han desplomado en muy pocos meses, luego de haber alcanzado valores históricos. Un cuadro agravado por la caída del otrora exuberante mercado inmobiliario (en especial estadounidense), erosionando así la riqueza de los consumidores. Resultado: en muy pocos meses los índices inflacionarios han retrocedido de manera asombrosa, y lo más seguro es que el proceso continúe por un buen tiempo.
Un informe de JP Morgan indica que si en el segundo trimestre de 2008 el promedio mundial de inflación llegó a 6,2%, para el mismo período del próximo año podría retroceder a 2,6%.
¿De qué se trata?
Sin embargo, detrás de esta caída en los precios -algo que en principio podría beneficiar a los consumidores- parece esconderse un fenómeno de escasa ocurrencia en la historia económica, pero con consecuencias potencialmente muy nocivas.
Se trata de la deflación, un fenómeno que, según adelantan los expertos, se pondrá de “moda” en 2009, el cual se caracteriza por una caída generalizada de los precios en la economía, ocasionada por una fuerte baja en la demanda. Recesión y deflación son dos conceptos que al parecer podrían darse la mano en 2009, lo que crea un cuadro particularmente complejo para los gobiernos, los bancos centrales y, por supuesto, para los consumidores en general.
“A partir de julio de este año la fuerza deflacionaria ha sido muy importante, donde hemos visto caídas muy fuertes en las materias primas. La inflación ya no es el peligro. El mundo está entrando en deflación y la gente no se ha percatado de esto”, diagnostica desde EE.UU. Claudio Loser, ex economista jefe de la zona occidental del FMI.
José Manuel Silva, director de inversiones de Larraín Vial Administradora General de Fondos, también concuerda en el diagnóstico. “Así como en otros períodos de la historia ha habido deflaciones buenas, donde la caída de los precios se produjo por mejoras en la productividad, como en el siglo XIX, con la Revolución Industrial, ahora todo indica que viene una deflación mala”, señala. Silva pronostica que la inflación mundial estará bajo el 3% en 2009, y el mercado seguirá muy de cerca a aquellas empresas que presenten altos niveles de endeudamiento. “La deflación en general provoca una caída en las ventas de las empresas. Además, genera presión en las entidades muy endeudadas, ya que los ingresos caen, pero las deudas se mantienen constantes”.
Los economistas intentan descifrar el nuevo fenómeno, y no hay consenso respecto de cuán grave puede llegar a ser. Uno de los pronósticos más sombríos lo entregó RGE Monitor (cuyo director es el influyente economista Nouriel Roubini). Allí se pronostica para el mundo una deflación en los activos, materias primas, salarios y crecimiento. Más aún: “En el corto plazo la están-deflación (es decir, estancamiento y deflación) parece ser el escenario más probable para la economía mundial”.
Estados Unidos ya registró en el tercer trimestre cifras negativas de crecimiento (-0,3%), que si bien estuvo por debajo de lo que esperaba el mercado (-0,5%), inquieta que el gasto de los consumidores, que en EE.UU. representa más de dos tercios del PIB, cayera en ese período 3,1%, la primera disminución en 17 años y la mayor ocurrida en 28 años.
Un escenario no muy distinto se vive también en las principales economías europeas, donde el consumo también se ha restringido.
En baja
Para el segundo trimestre de 2009, la inflación mundial podría caer a sólo 2,6%.

Acá pongo un breve audio de que significa la inflación y un análisis a cargo del economista Venezolano Maxim Ross en una entrevista para RFI, el enlace haciendo click aquí.

domingo, 1 de febrero de 2009

Petróleo, persiste la volatilidad

Petróleo, persiste la volatilidad

El precio del crudo se encuentra encajonado en un rango lateral volátil entre la resistencia de 50 dólares y el soporte en 37,3, presionado por un lado por los recortes de producción por parte de los países de la OPEP, empeñados en un precio mínimo de 50 dólares/barril y de otro por los incrementos de las reservas que, según datos de la EIA, se han visto incrementadas en más de 44 millones de barriles en los últimos cuatro meses, lo que supone el mayor aumento en un periodo similar desde 1990 y en lo que parece ser una maniobra de acumulación de las refinerías aprovechando las bajadas del precio.

Por lo que se refiere al análisis técnico, en el largo plazo, tras una fase lateral bajista, el alcance de los 10, minimos de 1.986, propicia una figura de cambio de tendencia, del tipo doble suelo en 1.999.

Las cotizaciones pasan a moverse a lo largo de una tendencia alcista canalizada, con base directriz que se proyecta en los 60$ y techo en 94. En 2.007, tras corregir hasta el contacto con la directriz alcista en los 50, retoma el impulso acelerando aun más la tendencia, en una nueva onda canalizada de fuerte pendiente, guiada por una directriz que se proyecta actualmente en los 120$, ya perdida.

En el medio plazo, los precios encuentran obstáculos en la zona de 145-147$, dibujando una figura de agotamiento del tipo doble techo, que se confirma con la ruptura de la base del movimiento lateral en 135 y da lugar a una severa corrección, que discurre lo largo de un canal bajista de fuerte pendiente, perforado al alza.

En la caída ha perdido la directriz alcista acelerada, el 100% del impulso alcista previo y el 61,8% de todo el impulso alcista desde el 99, así como la media de 200 sesiones tanto en diario como en semanal, así como la base del canal alcista, empeorando notablemente su aspecto técnico. La tendencia es bajista en todos los plazos.

En el medio plazo, tras un intento de recuperación con apoyo en el soporte y techo del canal alcista en los 90, encuentra obstáculos en la resistencia de los 110$ y directriz acelerada, resistencia dinámica, que rechaza los precios.

Da paso a otro impulso bajista de mayor pendiente, que tras apoyarse momentáneamente en la base del canal, continúa la onda bajista y deja sucesivos máximos decrecientes confirmando la tendencia bajista.

En el corto plazo, encuentra apoyos en el soporte relevante de los 37,5$ desde donde se impulsa en pull back hacia la resistencia de los 50$, para pasar a moverse en un rango lateral bajista muy volátil entre esa resistencia y el soporte en 37,5 con extensión hasta los 33 $, directriz de largo plazo y soporte dinámico.

Los indicadores se encuentran bajistas, con el oscilador de momento, acercándose a zona neutra, avanzando la posible de continuidad en las caídas.

El oscilador estocástico da señal de venta al cruzar a su media girando a la baja, mientras que el RSI se muestra bajista, incapaz de superar la zona neutra, dando ambos fe de una mayor presión de las fuerzas vendedoras e indicando la posibilidad de continuidad en las caídas.

A corto plazo el sesgo del índice será bajista y no observaremos ninguna mejoría técnica, mientras no veamos precios por encima de 50, máximos de impulso precedentes, si bien el aspecto del índice a medio largo plazo seguirá siendo negativo mientras se encuentre cotizando por debajo de los 110$.

Se puede estar vendido a corto y medio plazo, siempre que los precios estén por debajo de 50, a cuya perforación más unas décimas situaríamos el stop, y largos a la superación de dicho nivel. Operaciones largas abiertas situarían un stop a la perdida de los 33 $.

Operativas intradiarias para el futuro de hoy (contrato de marzo), preferentemente cortas por debajo de 43,2 con objetivos en 40,3 y 39 y en caso de superación de 43,2, se podrían abrir largas con objetivos en 43,83 y 44,15. Algún rebote hacia la zona de 42,6 es posible.


¿Cinco millones de parados para 2010?

¿Cinco millones de parados para 2010?

Cuatro millones de desocupados es la barrera, el límite máximo que contempla el Gobierno como consecuencia de la crisis que azota al país. Con los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), que cifra en 3,2 millones los afectados por esa lacra a finales de diciembre, ese volumen elevaría la tasa de paro al 17,3%, 3,4 puntos por encima del nivel con que acabó el pasado ejercicio. Para muchos expertos esa estimación es muy optimista. Algunos vaticinan ya tasas superiores al 20% y cerca de cinco millones de desempleados en 2010.

En el último año, el paro ha crecido en 1,28 millones personas y se han perdido de forma paralela 620.000 puestos. Se trata de un ritmo de deterioro desconocido hasta ahora, que ha hecho empeorar los diagnósticos sobre el futuro.
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, defiende que no se llegará a los cuatro millones de desempleados. Es una cantidad que, de alcanzarse, sería la más alta de la historia de España –el récord anterior data del primer trimestre de 1994, con 3,93 millones–, pero la proporción sobre la población activa estaría aún muy alejada del 24,55% alcanzado en esa fecha.

A la cabeza de Europa

Con un nivel de paro que se encuentra a la cabeza de Europa, la evolución del mercado laboral de los próximos meses pondrá a prueba la solidez lograda por la economía española durante la reciente etapa de bonanza, de la que han alardeado el Gobierno y otras instituciones. Además, aclarará si los mensajes que lanza el Ejecutivo tienen por objeto no alarmar a la sociedad o, sencillamente, se equivoca en sus estimaciones, como ha sucedido repetidamente con la crisis.

Desde hace unas semanas, han comenzado a oírse voces que apuntan que las previsiones más pesimistas manejadas hasta ahora sobre el paro por Administración –3,7 millones de parados es la última del vicepresidente Pedro Solbes para finales de 2009– se verán desbordadas bien este año, bien el próximo.
Así, instituciones como Funcas (la fundación de las cajas de ahorro) y la Comisión Europea (18,7% de paro para 2010), el sindicato CC OO y otros expertos dan por seguro que a finales de este ejercicio los cuatro millones de desempleados serán una realidad.
Incluso hay quien pronostica tasas del 20% o superiores para dentro de un año, lo que equivaldría a casi cinco millones de desocupados.

Fernando Lezcano, portavoz de CC OO, advierte de que, al ritmo actual, en septiembre se habrán alcanzado los cuatro millones. Para más adelante elude hacer cálculos, para no ser tachado de alarmista. El plan del Gobierno para los ayuntamientos, 8.000 millones de inversión en obras públicas, puede amortiguar esa tendencia, a su juicio, aunque alerta de que «el ritmo de subida es muy fuerte».

Finales de 2010

Ángel Laborda, director de Coyuntura Económica de Funcas, señala que en las nuevas estimaciones que elabora este organismo la hipótesis más favorable es que el paro se encuentre a finales de 2010 un poco por encima del 20%, lo que equivale a rozar los cinco millones de desempleados; es decir, 1,8 más que en la actualidad.

Para entonces, precisa Laborda, la economía habrá vuelto a crecer, pero necesitará tasas de expansión superiores al 2% para crear puestos de trabajo y reducir el desempleo. El aumento, añade, se deberá tanto a la destrucción de empleo como al aumento de la población activa.

Así ha sucedido ya en 2008, cuando se destruyeron 620.000 ocupaciones y se incorporaron al mercado laboral 660.000 personas. Para dentro de dos años, la población activa crecerá sólo a un ritmo del 0,6%, frente al 3% del pasado ejercicio, estima Laborda.
En esta ralentización deben jugar un papel importante los inmigrantes, que es de suponer, añade, que frenarán su desembarco en España ante la mala situación de la economía. En 2008, más de la mitad del incremento –371.000 personas– fueron extranjeros.
Esa situación no se da en otros países de Europa, donde el crecimiento de la población es menor, explica Laborda. Y si a ello se añade la crisis añadida del sector del ladrillo, no padecida por los socios de la UE, tendremos un cóctel que explica por qué el desempleo crece a mucha más velocidad en España que entre sus socios comunitarios.

Federico Durán, ex presidente del Consejo Económico y Social y en la actualidad miembro del despacho de abogados Garrigues, cree que la «velocidad» de la crisis en España se debe a dos causas: la existencia de circunstancias específicas añadidas a la crisis financiera internacional –la burbuja inmobiliaria– y que «durante los años de bonanza no se han realizado reformas estructurales significativas». Esa es la causa de que el empleo sea «poco sólido» y de que se utilice como «mecanismo de ajuste» por las empresas. No se atreve a vaticinar hasta dónde escalará el paro, pero sí da por descontado que se superarán los cuatro millones de desocupados.

El director de Coyuntura de Funcas no se cree que con una recesión como la conocida este miércoles –la actividad cayó un 1,1% en el pasado trimestre– se pueda destruir tanto empleo. En su opinión, el deterioro de la economía es mayor, y atribuye su discrepancia con las estimaciones del Banco de España a que el sistema de medición «tiende a suavizar los ciclos» de la economía, tanto al alza como a la baja.

Papel de los inmigrantes

El papel de la población inmigrante en el aumento del paro está siendo muy importante. Aunque este colectivo no ha perdido empleo en el último año, ha visto aumentar en 372.000 su cifra de desocupados, hasta una tasa superior al 21%. Pero las dificultades deben ser muy serias para ellos, porque están cayendo de forma masiva en la economía sumergida. Ya son más 900.000 los extranjeros que trabajan y no cotizan a la Seguridad Social, dos tercios del total de las personas que en España se encuentran en esa situación irregular.

Durán cree que esta actividad sumergida es una «válvula de escape inevitable» ante una presión fiscal «alta» y un «exceso de regulación», que tienen como telón de fondo la inflación en los servicios y la deflación en otros sectores, lo que en su opinión constituye una «situación letal para la economía».

La incorporación de la mujer al trabajo ha revolucionado también en la última década el mercado laboral. Hasta el punto de que ha duplicado su presencia y ha acercado su tasa de actividad a la media europea, con un 61,4% frente al 63,4% (población de 15 a 64 años), cuando en 1994 la diferencia era de seis puntos, según datos de Eurostat.

Como ejemplo de la nueva situación, el pasado año las mujeres ganaron 36.400 ocupaciones, mientras los hombres perdieron 656.500. Y desde 1994, año en que comenzó a salirse de la última crisis, las mujeres han logrado casi 4,5 millones de empleos más.
De llegarse al 24,55% de desempleo, como en la última crisis, estaríamos hablando de un mínimo de 5,66 millones de parados. Ni las más pesimistas previsiones contemplan, por el momento, un escenario de ese tipo, a partir del cual la sociedad española entraría en terreno inexplorado, e implicaría consecuencias políticas, económicas y hasta culturales imprevisibles.

Entre los efectos previsibles, y sin llegar a ese nivel, el fuerte crecimiento del desempleo elevará la agitación social. Favorecerá una fuerte caída del consumo de los hogares, que será una rémora para la recuperación económica, y forzará un incremento del gasto social, que complicará el ya de por sí fuerte desequilibrio de las cuentas públicas.

Margen de cobertura
Valeriano Gómez, ex secretario de Empleo y profesor en la actualidad en la Fundación Ortega y Gasset, cree que la experiencia de la crisis de los noventa permite aventurar que hay aún un amplio margen para la cobertura de los parados, que podría llegar sin problemas a los tres millones de personas frente a los 2,2 millones de ahora; a partir de ahí sería difícil mantener este sistema de protección social, señala.

Para Federico Durán, las prestaciones por desempleo no van peligrar porque ningún Gobierno quiere «un estallido social», pero alerta de que sí hay riesgo sobre otros elementos de estabilidad macroeconómica, por lo que aboga por «reformas significativas», entre otras las del mercado laboral. «Lo pernicioso es la inactividad, y creo que es absoluta en el caso de los poderes públicos y los agentes sociales», denuncia.

En cualquier caso, los conflictos y el «drama social» del paro ya están ahí, recuerda Fernando Lezcano, quien hace hincapié en las movilizaciones desatadas por los casos de Nissan, Renault y otras empresas, que han llegado a tener ámbito de comunidad autónoma. Para evitar que la cosas empeoren habría que «inyectar nuevos recursos», propone, y «ampliar la cobertura», para que la gente no se quede «desnuda, con una mano delante y otra detrás».

¿Cuál será el suelo de esta crisis?, se preguntan expertos y ciudadanos. Una mirada a lo ocurrido en el pasado puede dar alguna pista. En lo que a destrucción de empleo se refiere, la economía española ha sufrido en las últimas décadas periodos mucho más duros, para al final resurgir con fuerza sobre sus ruinas. Por ejemplo, entre 1976 (datos más antiguos del Instituto Nacional de Estadística) y 1985 se detruyeron casi dos millones de ocupaciones y el paro creció en 2,4 millones de personas. Habría que esperar hasta finales de 1989 –doce años más tarde– para recuperar el volumen de empleo que había aquel año. Eran otros tiempos, en los que la Transición política impidió meter el bisturí a una economía renqueante y herida de gravedad por las primeras crisis del petróleo.
La recesión de los 90 también tuvo consecuencias importantes sobre la ocupación, que cayó en más de un millón de personas a lo largo de dos años y medio. El periodo de retroceso, como puede observarse, fue mucho más corto, gracias a una economía que contó con fuertes ayudas comunitarias para infraestructuras y que estaba inmersa en un proceso de rápida internacionalización en un entorno de países europeos en crecimiento. En esta ocasión, el nivel de empleo perdido en 1991 –13.120.200 ocupados– se recuperó en menos de seis años, en el primer trimestre de 1991.

Basándose en estas cifras y partiendo del análisis de la burbuja del ladrillo, Valeriano Gómez piensa que aún se perderán entre 500.000 y 600.000 empleos más –la mitad en la construcción– «si actúa la política pública» y frena posibles nuevos ajustes. Todo ello elevaría la cifra de paro hasta el entorno de los cuatro millones si se le añaden los incrementos de la población activa, que deben ser menores en el futuro, asegura.